El aniversario de un batacazo

Gero Rulli llega a Zubieta en muletas procedente de Krasnodar

Entre todas las fantásticas aventuras que ha protagonizado la Real en esta última década, hay alguna que otra jornada negra. Hoy se cumplen seis años de una de las más sonadas. En Krasnodar. La tierra donde el escribano dibujó con su puño y letra un borrón estrepitoso. Un viaje a la zona rusa de los cosacos que genera escalofríos cada vez que se recuerda.

La Real fue apeada en el último preliminar de la fase de grupos de la Europa League 2014/2015. La aparición más fugaz por el viejo continente. Y al mismo tiempo, una de esas que no se olvidan, por el rotundo batacazo que fue. De dimensiones letales, habida cuenta de la crisis que surgió en aquellos inicios de la temporada.

La vertiente conceptual de la derrota en el campo del Krasnodar (3-0) fue dura de asimilar. La Real ni siquiera alcanzaba el mínimo exigible de la fase de grupos en la Europa League. El revés deportivo también fue contundente. Un gol de Xabi Prieto en la ida redundó en un resultado ventajoso (1-0) para la vuelta que en la Rusia más tropical
-hacía 30 grados- no fue amortizado.

La eliminatoria cogió a la Real con el pie cambiado. Atada por la tónica gris de una época de transición, el proyecto saltó por los aires nada más ponerse en marcha. Claudio Bravo Griezmann acababan de salir traspasados al Barcelona y el Atlético de Madrid; Carlos Vela regresó de vacaciones con una molesta fascitis plantar y estaba a medio gas; y Alfred Finnbogason, el fichaje que mayor expectación había levantado aquel verano, se lesionó de cierta gravedad en su primer partido.

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